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sábado, 1 de julio de 2017

Iron Shoes: Sangre y chatarra





La historia continúa: viejos conocidos, nuevos personajes, aventura, drama, épica... Y un escenario realmente brutal que servirá de telón de fondo para este nuevo volumen y su futura conclusión. Iron Shoes: Sangre y chatarra comienza a tomar forma, con Pedro Vigil a los lápices y Werner Sanchez al color. Rafael Lindem firma nuevamente el guion, basado en los personajes creados por él mismo y Daniel Parra.


miércoles, 9 de noviembre de 2016

Occidente: la minoría mecanizada






Desde el momento en que estalló la guerra, la Alianza Occidental se vio obligada a equilibrar su déficit demográfico con un arsenal mecanizado que bañó el viejo continente de sangre descalza. Con una tasa de nacimiento irrisoria, los territorios occidentales sólo podían enfrentar las infinitas hordas orientales que asediaban las fronteras haciendo que cada uno de sus hombres valiese por veinte de sus enemigos sedientos de sangre. Los programas de fertilidad y el duro entrenamiento militar de los infantes no eran medidas suficientes en un conflicto que abarcaría varias generaciones; sólo el empleo de armas altamente destructivas y vehículos acorazados capaces de otorgar a sus tripulantes la resistencia necesaria para enfrentarse a grupos numerosos de enemigos, lo hicieron posible. Barracudas, lechuzas, albatros, o las poderosas C.M.P, verdaderas fortalezas móviles de combate, acabaron sembrando el pánico en los devastados eriales de la vieja Europa. 
                    

martes, 4 de octubre de 2016

Iron Shoes: La Guerra de los Descalzos




La Alianza Occidental cuenta con una superioridad
tecnológica apabullante, que compensa
sus crecientes problemas de población
El fracaso de la Unión Europea fue la antesala de lo que más adelante se conoció como Guerra de los Tres Sombreros, un conflicto económico-político que desintegró para siempre los cimientos que dieron sentido en un principio a la comunidad. Libertad, democracia, igualdad..., pasaron a ser poco menos que un rastro difuso, casi etéreo, de tiempos que en realidad nunca fueron, una hermosa mentira que sirvió de tapadera para la vil calavera de la ambición. Los ricos pisaron a los pobres, primero con disimulo, después con el aplauso de sus iguales en la jerarquía capitalizada que gobernó el viejo continente. Como dijo el analista Abelard Faber en el desaparecido semanario alemán Der Wächter: Hemos escupido en su sopa y descalzado a sus hijos. Merecemos su odio eterno. La Guerra de los Tres Sombreros terminó con una campaña de privatización masiva a nivel continental; multitud de ciudades fueron transformadas lentamente por empresas privadas, y sus habitantes convertidos en mano de obra (libre, feliz y orgullosa de su trabajo) bajo el férreo mandato de una coalición formada por Inglaterra, su aliada Norteamérica, Francia y Alemania. Con el tiempo, muchas fronteras dejaron de existir y otras nuevas se levantaron en su lugar. Lo nombres de antiguos países quedaron olvidados bajo un manto de fábricas de procesamiento. Se instauró la Alianza Occidental, que velaría por el futuro de la especie humana. Pero Faber tenía razón cuando lanzó su famosa apreciación: el odio ya se había propagado sin control más allá de los muros que resguardaban el leitmotiv del nuevo mundo. Ellos, los desheredados, hacinados en el este como esclavos, no tardaron en alzar la mano. Cientos de caudillos abanderaron la revolución en diferentes puntos del continente. Por supuesto, la Alianza, en inferioridad numérica pero con un mayor poder militar, no tardó en responder. La Guerra de los Descalzos estaba servida.
Los Descalzos, o Alianza Oriental, basan su poder en
el número y la furia
de la masa.
 

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Brad Curzon, el demonio sanguinario






Brad Curzon pertenece a una de las familias más importantes de Irlanda. Los Curzon están emparentados con la Nueva Familia Real Británica y tienen un enorme poder en Las Islas. Desde muy joven, Brad demostró una capacidad fuera de serie para los deportes y la vida militar. Cuando estalló la Gran Guerra de los Descalzos ya era un combatiente más que experimentado. Ingresó de forma voluntaria en el cuerpo especial Sânguero, destinado a los lugares más complicados del frente. Pronto, Brad Curzon se haría famoso por sus heroicidades en el campo de batalla, que le valieron varias medallas al valor, pero también por ser un maldito psicópata genocida. Se le reconocen las matanzas de Dragos Voda y Koprivshtitsa. El número de bajas militares asciende a cuatrocientas cuarenta y dos. Más de ochenta murieron por su propia mano.
 
 

domingo, 18 de septiembre de 2016

General Giamatti, el angel caído




Responsable, tenaz, competitivo, el general Marion Giamatti siempre hace del deber un asunto personal. Es severo e inmisericorde, una apisonadora humana capaz de dar hasta la última gota de sangre en el cumplimiento de su misión. Durante las revueltas raciales conocidas como Segunda Guerra de Brixton sus duros métodos fueron discutidos en los medios públicos. Es cierto que no le hicieron especialmente querido entre los ciudadanos, pero para los sectores más conservadores supusieron la prueba irrefutable de que estaban ante su hombre, alguien que no les fallaría jamás.
 
 

domingo, 11 de septiembre de 2016

Theo-1, el hombre del futuro





El Theo-1 es un prototipo experimental. Podría decirse que no hay otro robot como él: supera ampliamente la capacidad de carga de cualquier unidad de su tamaño, y la precisión. También la resistencia a ambientes hostiles. El Theo-1 es además ágil y rápido, cuenta con una célula de energía autorenovable, y con una IA revolucionaria, capaz de especializarse en cualquier profesión. Es idóneo para suplir la escasa mano de obra disponible en las minas de grafito, en la manipulación de elementos radiactivos, o en el mantenimiento de las plataformas solares que orbitan alrededor del planeta. Por supuesto, sus amplias posibilidades han llamado la atención del ministerio de defensa, hambriento de soldados que defiendan las fronteras de La Alianza contra las hordas incansables de descalzos que atacan desde el este. Para Ronny también es un robot único: no hay otro que sonría como él.


viernes, 9 de septiembre de 2016

Theodore Mastrand, el genio escondido





Si su unidad NANA deja de hacer la cama como es debido, si emite un extraño zumbido eléctrico, si se olvida de barrer, Theodore Mastrand sabrá repararla por un módico precio. Este anciano puede hacer verdaderos milagros con las piezas que su nieto, Balthasar, le consigue en los desguaces, incluso overclockear un viejo ZB para que cocine unas jacket potatoes tal y como lo haría el último y flamante ZC. Puede hacer todo esto, cierto, pero también puede cambiar el mundo. Claro que, tal vez, todo eso de cambiar el mundo les parezca algo poco importante, y prefieran que su viejo Robodoméstico haga las mismas patatas que saborea el esnob de su vecino. Sí, eso pensaba.


miércoles, 7 de septiembre de 2016

Balthasar Mastrand, Zapatos de Hierro




 
 
Balthasar Mastrand no tiene padre, no tiene madre, y la neopoliomielitis le ha robado las piernas y el color del mundo. Antes de conocer a Ronny, su única amistad, se pasaba las horas en vertederos y chatarrerías, buscando piezas para su abuelo Theodore, un eminente biomecánico dedicado ahora a la reparación de unidades Nana y otros Robodomésticos. Allí, entre cables y circuitos oxidados, era realmente feliz lejos de las burlas y la crueldad de otros chicos. Allí podía caminar con sus piernas recubiertas de metal sin oír una sola risa, ni voces que gritasen: ¡Mirad, ahí va Zapatos de Hierro!